Hallar un modelo de negocios que cumpla con las expectativas que esperamos de nuestro emprendimiento no es tarea sencilla. Conocer el mercado y sus necesidades requiere de observación y estudio; además de saber traducir estos datos en una realidad concreta.

A veces podemos conocer sobre números y cálculos, e incluso de mercadeo, pero cuando se coloca todo esto en práctica nos encontramos con ventas bajas, falta de clientela, dificultad para la reposición de mercancías –si es el caso-, en fin, todos las contradicciones que van en contra de un modelo de negocios.

¿Qué es un modelo de negocios?

Principalmente debemos comprender que un modelo de negocios aborda absolutamente todo sobre nuestra forma de trabajo y cómo hacemos para que éste sea rentable, es decir, que nos genere ingresos económicos adecuados.

Aunque parezca un absurdo, existen modelos de negocios destinados al fracaso, producto de una falta de planificación previa, en la que no se toman en cuenta los detalles como la reposición de mercancías, falta de acceso a divisas, ubicaciones geográficas contraproducentes; situaciones que harán realmente inviable la continuidad de un emprendimiento.

De acuerdo con esto, es necesario entonces señalar que es mejor cambiar de modelo de negocios a tiempo y no cuando realmente termine por generarnos pérdidas que pongan en peligro nuestro patrimonio alcanzado.

Cambiar una tienda de ropa infantil, por un centro estético, no es una derrota, al contrario, es una oportunidad alcanzable, en la que podemos hacer de nuestra vieja experiencia, un trampolín para conseguir los nuevos objetivos de negocio que estamos planteando.
Sucede que lo verdaderamente importante es hallar un modelo de negocios que sea una necesidad en un espacio geográfico y en un target específico. No todos los modelos de negocios pueden tener rentabilidad, es una realidad concreta que debemos tener en cuenta. De ser así, ningún emprendimiento tendría entonces la sombra del fracaso o la extinción.

Es un buen principio poder hallar un modelo de negocios que sea afín con nuestro antiguo emprendimiento; de esta manera habrá más oportunidad de aprovechar conocimientos, mobiliario y cualquier otro elemento que nos apuntale en nuestros objetivos.

El fracaso es la muestra de haberlo intentado y eso es mucho más valedero que estar en el limbo de hacer y no hacer lo que pensamos; intentar traducir nuestras ideas en ingresos económicos siempre es loable.

Para llevar a cabo una idea de negocios es vital contar con la convicción de que habrá dificultades, pero que al final siempre serán sorteables y se podrán superar las circunstancias sobrevenidas.

Así que mi recomendación ahora, es que si deseas replantear tu modelo de negocios, hazlo. Nunca es tarde para iniciar un nuevo emprendimiento.