Todo modelo de negocios tiene un público meta, alguien a quien vender directamente, personas para las cuales nuestro producto/servicio está especialmente dirigido, clientes que por sus condiciones tendrán mayor deseo o necesidad de adquirir lo que nosotros como empresarios podamos ofrecerles.

 

Pues bien, lo más recomendable es que conozcas a profundidad a tus clientes, su forma de comprar, sus gustos, la necesidad o el deseo que tienen a partir de tu producto/servicio, edad, sexo, zona geográfica residencial, preferencias políticas, religiosas, sexuales, absolutamente todo; esto hace parte de una definición de tu cliente y conocerlo te pone un paso más cercano a ellos.

 

Muchos modelos de negocio desconocen quiénes son realmente su cliente, aunque esto pueda a veces parecer algo casi obvio y sobreentendido, pero no lo es. En términos de marketing, es mucho más sencillo concentrar nuestros esfuerzos en cierto y determinado grupo. Buscar abarcar a un grupo más grande podría traer consecuencias nefastas para tu negocio.

 

Debes tener en cuenta que mucho antes de que tú iniciaras con tu modelo de negocio, ya existían otros, a partir de ellos podrías observar cuáles son sus técnicas de persuasión para sus clientes y a quiénes exactamente están dirigidos; esto es una práctica muy común en el marketing, de hecho, se le conoce como benchmarking.

 

Otro punto importante es conocer en qué se parecen nuestros clientes, saber cuáles son sus características compartidas; esto te ayudará a generar un producto/servicio que puede satisfacer a todos y a la vez, es también una forma de llegar a una persona en particular.

 

Estas consideraciones no son en absoluto una redirección de tu modelo de negocios, son más bien una forma de organización que debes tener en cuenta.

 

Si desde un principio ya has tenido esto en cuenta, entonces te felicito, eres un empresario exitoso, que con esfuerzo logrará lo que desea.