Es curioso que cuando queremos emprender un negocio solemos buscar fuentes de inspiración para conectarnos con esa energía positiva que nos mantiene firme para lograr ese sueño.

Dicho esto, me atrevo a hacer una comparación de lo que un deporte lleva consigo para llegar a ser productivo, más aún si no tienes la destreza necesaria para lograr ser bueno en lo que te gusta hacer.

Si contratas a un preparador físico ¿qué es lo primero que te exige? Tiempo, dedicación, mente positiva. Es lo mismo que se requiere para un emprendimiento.

Por otro lado, en todo deporte que elijas, siempre te van a exigir en gran medida dar siempre lo mejor de ti, aún en las peores circunstancias; que mientras más prestes atención a tus errores, más aprenderás de ellos.

Hay un denominador común entre un deportista a un emprendedor, es ese motor que los mueve que se llama “motivación” para comprometerse con ese “algo” , ese espíritu competitivo que los obliga a no detenerse nunca con tal de esforzase para llegar a ser mejor cada vez más.

Hoy me atrevo de ilustrar en este post, cómo puedo asociar un deporte como el baloncesto a un emprendimiento.

Todo deporte, como dije antes, requiere de una destreza, de una técnica; así como saber ejecutar un “drible”, burlar al defensa y encestar el balón.

Para poder dominar la destreza del drible, primeramente hay que realizar ejercicios de botes con el balón de forma estática, primero con la mano diestra, luego con la mano menos diestra y finalmente con ambas manos al mismo tiempo.

Esto, obviamente no se logra de la noche a la mañana, requiere de tiempo, dedicación y las ganas que le pongas día a día, requiere de la práctica constante, de decirte a ti mismo “Yo puedo con esto y más”. ¿Te parece conocido al emprendimiento?

Una vez dominada la técnica, se realizan las progresiones del drible, caminando, luego trotando y al alcanzar el nivel óptimo ya se empieza a exigir velocidad. Este es un paso del emprendimiento que yo llamo “cumplirte metas alcanzables a corto plazo” ya logramos dominar una técnica y seguimos avanzando”.

Al aprender la técnica del drible, se procede a entrenar dicha destreza, subiendo el grado de dificultad, primeramente con defensa de forma estática, luego se actúa de forma pasiva (tratando de quitar el balón), el drible será efectivo cuando el movimiento finta (engaño) desarticula al defensa para tener el camino libre y así poder encestar el balón libre de marcas.

Traduciendo esto, no es más que mejorar cada día la técnica los pasos a seguir para llegar al camino del éxito siempre y cuando se tenga una estrategia planificada acompañada de la perseverancia.

 

Rafael Cedeño

Presidente Ejecutivo

Atrio Seguros.

En Twitter: @RafaelCedenoC