Sin dudas, las relaciones personales y las habilidades comerciales de quienes promueven o atienden cualquier negocio son determinantes a la hora de lograr el éxito en una empresa.

Cuando hablamos del éxito económico es válido parafrasear al empresario y escritor estadounidense Dale Carnegie quien afirmaba a principios del siglo XX que éste depende en un 15% del conocimiento profesional y el 85% restante de la capacidad para expresarnos y el poder que tengamos para despertar el entusiasmo en los demás. Para ello, hay que desarrollar ciertas habilidades, pues resulta imposible cambiar el comportamiento de los demás si no cambiamos nuestra actitud hacia ellos.

El arte de los negocios estriba en demostrarle a los clientes que realmente queremos ayudarlos en lo que necesitan y no en aplicar trucos para realizar ventas porque le interesan a la empresa o a sus trabajadores.

Para lograr la interacción es necesario valerse de técnicas ajustadas y entre ellas la entrevista personal juega un papel muy importante. Elaborar y realizar las preguntas pertinentes para lograr la información requerida con la finalidad de satisfacer las demandas y necesidades de los clientes.

En fin, el éxito de una empresa gira en torno a la satisfacción de las necesidades de sus clientes de manera honesta y sincera. Un cliente satisfecho es la mejor publicidad que podemos hacerle a nuestro negocio.