Los seres humanos, en la actualidad, se han visto obligados a evolucionar, a cambiar sus patrones de consumo pues las transformaciones socio – económicas y tecnológicas así se lo exigen. Las empresas, en general, deben tomar esto en cuenta al momento de planificar sus estrategias operacionales presentes y futuras.

Es imprescindible; empresarialmente hablando, identificar y precisar el perfil del nuevo consumidor que por supuesto es cada vez más exigente, responsable, informado y comunicativo.

Evidentemente que este nuevo consumidor está pautado por el uso de las redes sociales. Mucha información y comunicación permanente hacen que modifiquemos nuestros esquemas de vida, nos hagamos más exigentes y tratemos de accesar a todos los bienes y servicios que se ofrecen globalmente.

El consumidor de hoy y seguramente también el del futuro valora las empresas que tienen una responsabilidad social reconocida; aquellas que están comprometidas con la salud de la gente y la protección del medio ambiente. Por eso demanda cada vez más productos saludables y medioambientalmente sostenibles por cuanto hay más información y más conciencia sobre la salud propia y los daños irreversibles que se le hacen al planeta. Esto supone que a futuro habrá menos problemas de enfermedades, sobrepeso, obesidad, etc.

También el consumidor ahora, es más eficiente pues toma en cuenta los avatares económicos que se han sufrido a nivel mundial y ha generado la conciencia del gasto y el ahorro, evitando el desperdicio y fomentando el consumo responsable y la solidaridad con los coetáneos.

Para las empresas aseguradoras este escenario es imprescindible de estudiar pues las afecta e impacta directamente. Un nuevo patrón de consumo global cambia también las exigencias de seguros. El objetivo final tanto de las empresas como de los consumidores es tratar de conseguir el equilibrio entre el ser social, la economía y la protección del medio ambiente.