Al tomar decisiones estamos escogiendo entre varias alternativas que se nos presentan diariamente en todo lo que realizamos, nos pasamos la vida escogiendo opciones. Y, por supuesto, siempre seleccionaremos aquella que consideramos la más conveniente; o, en todo caso, la menos traumática.

Algunas de las decisiones que tomamos tienen poca importancia en nuestra vida, pero hay otras que nos afectan de manera determinante, y no sólo a nosotros sino a nuestro entorno. Es por esto que la selección de alternativas debe ser prudente y consciente, valorando bien las consecuencias que nuestros actos tienen en la vida de los demás.

La toma de decisiones dentro de una organización es una de las tareas de mayor trascendencia, un grupo de personas deben trabajar coordinados dentro de un mismo proyecto para lograr el éxito. En el ámbito empresarial, podría asegurarse que las decisiones que se toman son el motor de los negocios, aquello que los impulsa. De una correcta selección de posibilidades depende; en gran parte, el éxito o el fracaso de una organización.

Pero no se puede obviar que las decisiones conllevan también a distintos grados de trascendencia, unas son determinantes para el desarrollo laboral mientras que otras pudieran resultar intrascendentes. Sin embargo, la toma de decisiones es sólo una etapa de la planeación.

Cuando se nos presenta un problema, debemos seguir algunos pasos que se consideran como las distintas etapas que deberían existir en la toma de decisiones, primero que nada, debemos identificar el Problema, para luego realizar un diagnóstico del mismo, de esta manera podremos determinar cuales serían las posibles soluciones, evaluamos las alternativas y seleccionamos la que consideremos mejor, implantamos la misma y evaluamos los resultados obtenidos.