Los miembros de una compañía son un aspecto que define el éxito de una empresa, ciertamente es común ver sociedades conformadas por un grupo de personas con intereses similares para llevar a cabo la comercialización de un producto o servicio.

Las ventajas de una sociedad son variadas, puesto que representan una ayuda financiera en conjunto. Además de figurar legalmente como una compañía en conjunto, disminuye los riesgos de pérdidas de capital, lo que puede ser beneficioso a la hora de enfrentar inconvenientes, propios del mercado en que se desarrolla.

Los aportes de un socio pueden ser variados, entre ellos están: repartir funciones o tareas,  mejor capacidad para la toma de decisiones puesto que se toma en cuenta más de un punto de vista, contar con una motivación externa, apoyo moral y además poder complementar habilidades.

Ciertamente a simple vista la opción ideal resulta adquirir un socio ¿no? Pues bien, recordemos que cada cabeza es un mundo  y tenemos que analizar a fondo a que persona estamos permitiendo compartir nuestro negocio, que nació de un sueño  y una idea, aún  más si se está comenzando.

En algunas ocasiones suelen presentarse disputas en una sociedad, lo que afecta al crecimiento de una compañía, pueden presentarse problemas como asumir decisiones erradas, que pueden generar conflictos personales.

La mayoría de los emprendedores jóvenes no lo piensa dos veces antes de armar una sociedad, pero después vienen los inconvenientes legales, por ello si quieres realizar un emprendimiento en conjunto  es importante que analices estos factores:

1.- Como primera instancia debemos saber ¿Qué necesitamos de un socio?  En los negocios debemos tener cabeza fría, por ello debemos escoger a alguien que tenga cualidades diferentes  a las tuyas, que aporte algo más a lo que tú ya posees.

2.-Debes saber su situación financiera actual, es un aspecto crucial porque puedes incluir a alguien que sepa manejar con prudencia  sus ingresos. Recuerda que de acuerdo las obligaciones financieras de una persona, se pueden predecir sus futuros gastos.

3.- Tienen que acordar expectativas de tiempo, dependiendo del negocio no es necesario que se encuentren allí todo el día, pero tenemos que tener claro cuál es la dedicación que la otra persona tendrá al proyecto, esto  define que tan involucrado estará  él.

4.- El punto anterior nos lleva a reflexionar si el compromiso de tu futuro socio es tan fuerte como el tuyo, esto es un punto subjetivo pero no debe pasarse por alto, ambos deben estar igual de motivados con su emprendimiento.

5- ¿Tu futuro socio es capaz de dejar todo por escrito? Recuerda que es fundamental establecer los deberes y tareas de cada uno, además dejar en claro en un documento las consecuencias para todas las partes en caso de no cumplirlas.

Ahora bien tomate el tiempo que necesites para indagar acerca de estos puntos, si estas por empezar un proyecto dedícate a conocer las respuestas a estos aspectos, no tienes que saberlas todas al instante por ello infórmate, busca información acerca de la reputación de tus futuros socios,  y establecer si realmente necesitas uno.