Durante el año existen momentos que son realmente provechosos para una empresa, para trabajar mejor, es necesario definir campañas y temporadas que sean afines con la estrategia empresarial que se tiene definida.

Por ejemplo, el mes del amor (febrero), es ideal para trabajar, al menos durante los primeros 15 días, en torno a este tema. Se trata entonces de una campaña que puede generar muchos réditos para una empresa que conciba este tema dentro su experiencia.

Saber elegir estos momentos durante el año y hacer un calendario que posibilite estas opciones, para tener siempre temáticas que sean posibles de adaptar a nuestra marca, es siempre una excelente estrategia.

Lo ideal es poder iniciar una campaña o temporada e inmediatamente iniciar una nueva, en la que se aprovechen nuevos elementos propios de la temporada y que ayuden a los usuarios a estar en sintonía con lo que se desea mostrar.

Es posible entonces que al iniciar el año, se ponga en marcha esta forma de trabajo, definiendo entonces las temporadas del año; todo bajo previsión y planificación, que sin duda siempre será la mejor forma de trabajo.

Cada empresa tiene fechas, según su producto/servicio, al que realmente podría sacarle mucho provecho y otras que realmente no podrían ni siquiera interesarle. Es una cuestión de elección y un poco de saber compaginar nuestro nicho de mercado, con nuestra marca.

Aprender a trabajar por campañas y temporadas, no es una situación sencilla. Se trata de un trabajo iterativo en donde apenas termine una campaña, inicia una nueva; esta situación exige un alto compromiso con las labores y un amplio nivel creativo.

La creatividad juega un rol fundamental dentro de esta modalidad de trabajo, para un director de departamento de marketing, exige una alta demanda, sin embargo, contar con un equipo capacitado hará que las labores fluyan de mejor manera.