El ser humano desde tiempos históricos ha buscado la manera de relacionarse entre sí para lograr una convivencia efectiva y funcional.

Grandes filósofos como Aristóteles y Platón conceptualizaron la ética demostrando que nuestros pasos en el mundo tenían el objetivo de hacer un bien a la sociedad. Es así como la ética se refiere a la disciplina que estudia el bien y el mal, es el arte de hacer lo correcto.

Junto a la moral, la ética nos guía según hábitos aceptados y demarcados por la sociedad como adecuados, es decir, son características que se le atribuyen al buen comportamiento.

Un empresario es también un ciudadano, por tanto, tu accionar debe ser un ejemplo de responsabilidad y honestidad, rasgos asociados a una persona ética.

Inspirar confianza es vital para un líder al momento de alcanzar el reconocimiento que desea, no solo debes enfocarte en posicionarte en la cima de los negocios, también debes cuidar los pasos que das para llegar allí y lo que cada uno dice de ti. Haber labrado un camino de decisiones respetables formará para ti bases indestructibles, y tu éxito será duradero.

Quizá para muchos la tarea de hacer lo correcto en algunos casos resulte difícil, pues en el mundo de los negocios hay muchas maneras de resolver problemas por vías que por lo fácil suelen ser indebidas.

Tomar decisiones morales, aunque a corto plazo parezcan las menos convenientes, en lo sucesivo le darán a ti y a tu negocio antecedentes que estarán a tu favor, tendrás argumentos sólidos que respalden tu éxito y te ganarás el respeto de los que te rodean, esto para un empresario es primordial.

     Recuerda que “la honestidad suele generar menos ganancias que la mentira”, pero nada vale más que la tranquilidad de tu consciencia y la seguridad de un negocio bien edificado.