Según la Real Academia Española de la Lengua, la resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse ante ellas. En psicología, se afirma que gracias a este concepto somos capaces de enfrentar crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir airosos.

Para aplicarla, debemos reestructuras nuestros pensamientos, adaptarlos a las nuevas circunstancias y necesidades. El entorno cambia y para sobrevivir necesitamos hacer como el camaleón. Ya lo decía Darwin, el estudioso de las especies, solo los que se adaptan sobreviven al entorno.

La resiliencia no es innata, no está en los genes de los emprendedores o de quienes deben enfrentar duras situaciones, es algo que todos podemos y debemos desarrollar.

Hay personas que aplican fácilmente esta capacidad porque han tenido un modelo muy cercano que los ha influenciado.

Pero, ¿qué caracteriza a los resilientes? Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones, son personas creativas, confían en sus capacidades, asumen las dificultades como una oportunidad para aprender, practican la conciencia plena, ven la vida con equilibrio, son flexibles ante los cambios, son persistentes en sus propósitos, afrontan la adversidad con humor y buscan ayuda y apoyo.

Si ya poseemos esta capacidad y la identificamos dentro de nuestros hábitos, ayudemos a amigos y familiares para que también la practiquen.

Esta herramienta es valiosa en momentos de crisis y todos aquellos conocimientos que nos ayuden a ser mejores, debemos compartirlos con nuestro entorno inmediato.